1/3/11

Aclarando conceptos: sobre banderillas negras, y el peto en el caballo del picador

Recientemente aparecía en la web de KAOSENLARED, un magnífico artículo de opinión firmado por Carlos Tena, con el título: "Tauromaquia y patrimonio cultural".

Entre los comentarios que ha suscitado, aparece uno que dice:

"Y en esto de la compasión por los toros, de la humanización del animal -proceso paralelo a la animalización del hombre- el franquista  Reglamento Taurino del 62, que abolió las banderillas de fuego y dio carta de naturaleza al peto en el caballo, avances en el reconocimiento de los "derechos de los animales"  que no dudo en calificar de plenamente democráticos y que, claro, no pudo dar un régimen tan poco progresista como el de la II República". Y añade en otro comentario, ante la rectificación que yo expresé.



"Es cierto que la obligatoriedad del peto es de otro adelantado a su época, el preprogresista Primo de Rivera; pero la normativa dulcificadora  quedó refundida en el Reglamento del 62, que reorganizó el desbarajuste normativo en la materia  e introdujo la prohibición de las banderillas de fuego".

 "En el 77 se propuso la reintroducción de las banderillas de fuego como eran antes del 62,  es decir, al rojo vivo, pero nunca se llegaron  a reimplantar: estábamos ya en pleno proceso modernizador, progresista, en la senda fijada por esos dos adelantados a su época que fueron los insignes fascistas Don Miguel y Don Francisco, que supieron entender que los animales son mucho más inocentes que los humanos y por ello más dignos de que se les repete en sus "derechos".



Desconozco que pretendía el que así se expresaba, aunque dada la naturaleza de la página KAOSENLARED,  podemos imaginarlo.

El peto protector en los caballos, se introduce durante la época de Primo de Rivera, en el Reglamento de 1928, según una disposición de 27/02/1928, y se comenzó a usar en 1930 en plazas de primera categoría, pasando a generalizarse en la temporada de 1931.








Otro enlace en el que se certifica que es como lo estamos contando.

Con respecto a las banderillas de fuego, que describe como "calentadas al rojo vivo", nada más lejos de la realidad. Existe incluso un dibujo de Goya en las que se ve a un banderillero con ellas en las manos, y a un toro que echa humo de su cuerpo como consecuencia de haber recibido el par anterior.



He aquí la descripción de lo que eran realmente las banderillas de fuego:

"Así mismo presentará doce pares de banderillas de fuego, que serán de igual longitud y características de arpón que las corrientes, llevarán colocada la mecha de forma que entorpezca o impida la introducción del rejoncillo en la piel de las res, y los petardos o detonantes en número de tres colocados el más próximo de siete con el objeto de no quemar la piel de la res.”



En este enlace se puede ver como se intentó que fueran reimpantadas en 1978, aunque sin éxito.


Este tipo de banderillas se prohibieron también en 1928, pero vuelven a ser usadas a partir de 1930, para ser abolidas definitivamente en 1950, aunque otras fuentes hablan de 1943: "la quemadura de la pólvora, el ruido de los petardos, y el dolor del arponcillo, debían excitar al toro". En ese año, 1950 (¿1943?) son sustituidas por las de castigo que son 2 cm más largas, algo más anchas que las normales (es decir, miden 6 cm, y 20 mm de ancho), y que son utilizadas en toros muy mansos o a los que no se ha podido picar. Estas banderillas son de color negro y llevan una franja blanca de 7 cm.



Aquí tenéis un vídeo con el efecto que hacen estas banderillas.

Así se describe en el diccionario de la lengua española la banderilla de fuego:

"Banderilla que está guarnecida con petardos que estallan al clavarlos en el toro"

Y así define las banderillas de castigo que sustituyeron a las anteriores:

"Banderilla de doble lengueta más larga y gruesa que la de ordinario y palo también más largo revestida de negro.


















3 comentarios:

clariana dijo...

He leído el artículo que citas por tu enlace, y me ha parecido muy interesante.
Cuesta entender en este asunto de las banderillas de fuego como un dictador pueda ser más compasivo con los animales que los políticos actuales que nos gobiernan y sea capaz de legislar en este extremo. Es un terreno pantanoso, pues el dictador no fue precisamente un modelo de compasión, pero no entraré en este tema pues es escabroso, pero sí puedo entrar en el de nuestros actuales Rey y mayoría de Partidos, los cuales teóricamente son democráticos, pero a la práctica no se compadecen de los animales, ésto seguro, y de las personas pues tampoco, ya que con la actual crisis en la que están agobiadas y sufriendo tantas famílias, no son capaces de renunciar a nada de sus privilegios, no son capaces de apretarles las clavijas a los bancos, modificando legislación, en el asunto de las hipotecas, tan injusto para una persona parada y en tiempo de crisis ¿es que son culpables de la crisis, este parado, su mujer y sus hijos?
Me encantan los dibujos de Goya sobre las corridas y refleja muy bien el sufrimiento de los animales, es vergonzoso que lo hayan querido hacer pasar por taurino. Es como si un día yo me voy a la plaza a tomar apuntes y dibujar sobre la corrida, pero no por afición, sino para reflejar este sufrimiento y por ello ya me tildan de taurina. Hoy en día, como tú bien sabes, las etiquetas son muy fáciles de poner.
Me cuesta entrar en este terreno, cuando hay política de por medio, también tengo que decir que me fio muy poco o nada, de las personas que hacen sufrir a los animales. Y que los políticos que están en esta línea no me representan. Saludos.
PD. Importantísimo el tema de la educación en los niños sobre este asunto. Si un niño se acostumbra a ver al animal como objeto de mal trato, como muy bien dijo Antonio Moreno "ésto queda" y cuesta mucho de dar el "salto." Llevar a un menor a presenciar una corrida es arrebatarle su inocencia, es escandalizar a un niño. Los políticos que pretendan facilitar éste aspecto son muy miserables.

Mabel G. dijo...

Clariana, lo has expuesto tan clara y sabiamente, que es para aplaudirte!
Estoy totalmente de acuerdo contigo.
Saludos.

José Enrique dijo...

Yo no creo que el dictador fuera más sensible al tema de los animales, sino que, en cada época, la sociedad pide cosas que hay que otorgar, sociedad y tauromaquia estaban intimamente ligadas en el siglo XIX y hasta mediados del XX. El peto en los caballos se llevaba años pidiéndolo, porque ya resultaba desagradable ver a los caballos destripados y muertos mientras el torero realizaba la faena. Os informo que los caballos muertos no eran retirados del coso taurino. Dicen que fue una dama francesa que acudió a una corrida, la que hizo que Primo de Rivera pusiera en marcha esta medida. Parece ser que la sangre y los mondogos de un caballo la alcanzaron a ella y a Primo de Rivera que estaba sentado a su lado.
En cuanto a las banderillas de fuego, pasó algo similar, pero se debió ver que eran necesarias para estimular la fiereza de los toros que eran mansos, y por eso se prohibieron y luego se volvieron a implantar. No olvidemos que las banderillas de fuego, fueron el sustituto a los perros de presa en las plazas, que estaban contemplados en el reglamento como una manera de estimular la agresividad del toro.
Por tanto no creo que fuera de mostrar sensibilidad hacía los animales, sino una manera de mantener al pueblo bien aborregado, nada diferente a lo que hacen ahora los políticos.